Letras del disco Angina de Verso

PASO, FREUD

Me eduqué en una academia
de parias y cantores,
exiliados interiores,
bichos raros, vida bella.
Confieso que he sufrido y en las últimas mil horas he pedido mil perdones.

Herejía al por mayor
por parte de padre.
“El peronismo es un dolor, vieja”.
Esos temblores germinales
cuando los seguía la poli y yo jugaba a ser un niño, las mañanas en la escuela.

No, no, no puedo herir el corazón
en tiempos cada vez más bemoles.
No aguanto más, tendré que salir,
desde que mi Ángel de la Guarda se mudó a Madrid.

Cerril el camino
creciendo en Lexotandil,
artesano del destino,
luego vine a nacer aquí.
Chusmeaban los pusilánimes, “ahí va el hijo del bastardo amor, el hijo del pecado”.

¡Vade retro, Satanás!

No, no, no puedo herir el corazón
en tiempos cada vez más bemoles.
Sobre el diapasón, las manos rotas;
banderas de melancolía y nuestros santos perdedores.
Particular menage à trois,
a mi zurda y a mi diestra dos ladrones.

 

MÚSICA DE ENERO

La morocha esta vez dio las cartas de nuevo
y el frío desconsuelo liberó los huesos de los dos.
El fantasma, otra vez, de un fantasma antiguo
dejó sin abrigo aquella habitación sin sol.

El corazón se le hizo bandera
y al llegar la primera hora estalló.

El faro en la ventana era una vela afónica en esa madrugada
de besos y ella, de sombras y yo.
La lluvia fiel aliada y la música de enero en esa pena ahogada.
¡Qué suerte! El pasado esta vez fue peor.

Ya no hay flor, no hay andén y cubrió la marea
las estatuas, las piedras, dioses conservados en smog.
Había vino mediocre, una guitarra y el pobre
mal ladrón de las canciones que el cantor le dedica a su amor.

El corazón fue su hechizo y condena,
una buena madera era pero dudó.
El faro en la ventana era una vela afónica en esa madrugada
de besos y ella, de sombras y yo.

La lluvia fiel aliada y la música de enero en esa pena ahogada.
¡Qué suerte! El pasado esta vez…

YO TAMBIÉN

Tus ojos, luz de rincones oscuros,
tu lengua empapa hasta los desiertos,
en tu tiempo solo caben los segundos,
cicatrices que me cortan el aliento.

Tu vida es un juego de palabras
que no riman ni siquiera con tristeza.
“Corazón” casi nunca es programada
en tu crucigrama de certezas.

Siempre odié las canciones que ya saben.
Escribía inteligente audaz y cruel
y hoy convertido al terrorismo de lo cursi:
“no me extrañes, por favor”. “Yo también”.

Aprendices de los deslices prohibidos,
deshicimos el dolor con cuentagotas.
Sabe a rico el problema con gemidos,
¿Qué me pasa?, que me gusta, ¿se me nota?

Siempre odié las canciones que les cuento,
las de “muero por ti”, las de candores.
Hago cursos a distancia de bolero
ahora que paso mis días en amores.
Pierdo mañas y puntos cardinales
hoy que sufro el mal de amor de los galanes.

Siempre odié la canción comprometida,
escribía para no “morir de pie”.
Creo que me sorprendió una despedida, diciendo:
“no te vayas, por favor”. “Yo también”.
Ay, qué castigo del dios de las despedidas:
“no te vayas, por favor, o moriré”.

DIARIO PÚBLICO

(La terminó, con su media hermana la música, maravillosamente, Gabriel Ferrer.)

Trae de regreso la creciente densa
naufragios que otros tiempos se han llevado.
Caras duras ajustadas cada año,
ruidos enteros que maltragan los geriátricos.

Angelitos pervertidos de Eva y Adán.
Vírgenes sudarios, horizontes del poeta.
La estrategia de chocarte en esa ochava.
Televisor carnívoro, terrones por payanas.
El llamado perentorio sin respuesta.

Chaparreando la sequía del paraguas de tu boca
deliciosos jugos de jerez y bolas de coca.
Las puertas y ventanas de mi alma se golpean.
Las puertas y ventanas de mi alma de par en par.

Lleva de regreso un recuerdo nuevo,
naufragios que otros tiempos han traído,
duelos a muerte que ganan los muertos.
“No te vayas por favor”, son sorprendidos

por asalto, los altoparlantes de un aeropuerto.
La violencia de estar juntos ensayando pantomimas.
Corruptas consonantes en tongo con diptongos.
Osadía de los muebles roídos de nosotros
cuando, porfiada, la noche se muda al día.

Chaparreando la sequía del paraguas de tu boca
deliciosos jugos de jerez y bolas de coca.
Las puertas y ventanas de mi alma se golpean.
Las puertas y ventanas de mi alma de par en par.

Los candados boquiabiertos que no cierran
las cuentas del mercado, ni el fiado del bar.
Las puertas y ventanas de mi alma se golpean.
Las puertas y ventanas de mi alma de par en par.

CHARCO

Comparsas rabiosas ardiendo al borde del sol,
el botija desgarbado desgranando su tambor.
Melancolía en los puertos, ni los restos del ayer.
Barrio pobre, cobre ciego, ensaya un atardecer.
El río plateado nos divorcia con macanas,
esperame en tu cordón, mi princesa suburbana.

Rojo y negro, sangre y dolor,
barco y fuego, sur del corazón.
Niño, viejo, acierto y error.
Hoy nos vemos, esquina pasión.

Cementerio de los que no nacieron,
compañeros de la desesperación.
Que se despierten los anestesiados,
barro seco que la lluvia olvidó.

A ese oro dormilón imita el empedrado,
resignándose a lo peor el caucho de sus tamangos.
Y cuando se esconde el día, acodado al mostrador
un marino escupe cuentos, plata, aplausos sin timón.
Por la patria del trovador unos tipos se trenzan,
acaba la discusión cuando cantan las sirenas.

Rojo y negro. Carne y traición,
condimentos pa’ nuestro amor.
Loco y cuerdo, silencio y canción.
Tranco lento, el del febo en un camión.

Rojo y negro, volveremos un febrero… ¡volveremos!
Rojo y negro, volveremos un febrero… ¡volveremos!

 

QUEBRADA DE HUMAHUACA

Espesura, miro derretido,
derretido hacia adentro.
Lengua partida. Quebrada de Humahuaca.

Cuatro paredes de madera.
De madera, muro hacia adentro.
Viejo, también, en paredes nonatas.
Pena eterna. Esa soledad.

Triste, esa belleza quebrada.
Pesa tristeza. Grieta en libertad.
Dejalas, dejalas, Quebrada de Humahuaca.

Tanto sé del viento y de la lluvia.
De la sed de mil desiertos.
Lengua partida. Quebrada de Humahuaca.

Sé mucho de la vida
y nada, nada de la mía.
Colmenas de luz. Cascadas de oscuridad.

Triste, esa belleza quebrada.
Pesa tristeza. Grieta en libertad.
Dejalas, dejalas, Quebrada de Humahuaca.

 

GLOBALIZATION

(La anteúltima esperanza del poder)

En los telos de Magroalmagro te despiertan
los perros ladrando afuera, luna de miel con pelela,
con Pelé la gente buena,
¡qué caretas!

Niños de familia pidiendo a gritos
que los milicos de Fujimori desalojen a los bárbaros
como sea, como sea, como sea…

Y que ponga un poco de orden por ahí, ¡qué joder!,
¿no querían democracia?
Den las gracias.

Matan al hijo de un presidente, total… del presidente.
¿Qué?, ¿del presidente?, ¿entonces yo?, ¡qué revientes!
Y apretar los dientes.

Qué oscuridad en el día.
La noche que me quieras, ¿qué me quedará?

Luca es la nueva cara de ginebra Bols
y el Che Guevara está divino, Divino Buenos Aires…

Carrasco te sacó el casco,
dan cada vez más asco los cacos
de guantes cada vez más blancos (parcos, barcos)
cascos blancos…

Y Paul Mc Cartney y Bill Gates en un lunch a beneficio de los chicos de los chicos del tercer mundo, del tercer milenio.
Por los perros, los pingüinos, los ositos, las ballenas
y las nenas embarazadas de pena:
son drogadictas, enfermas, pobres, ¡guerrilleras!

¡Mundo de mierda! ¡Mundo de mierda!
¿Quién se acuerda de cambiarlo?
como sea, como sea, como sea…

¡Mundo de mierda! ¡Mundo de mierda!
¿Quién se acuerda de cambiarlo?
como sea, como sea, como sea…

SAN FERMÍN

La vida trajo este dolor
guardé mis cosas sin valor
a paso lento.

Ahora me queda la traición
y el egoísmo que arrasó
con tantos sueños.

Los años fueron de verdad
y ya no importa explicar
nada de eso.

Acorralado en San Fermín
cuando no quise más mentir
lloré en silencio.

Amor, no puedo verte, yo necesito amarte.
Amor, no puedo verte, yo necesito amarte
sólo una noche… sólo una noche más,
sólo una noche… sólo una noche más.

La vida trajo este dolor
guardé mis cosas sin valor
a paso lento.

Ahora me queda la traición
y el egoísmo que arrasó
con tantos sueños.

Los años fueron de verdad
y ya no importa explicar
nada de eso.

Acorralado en San Fermín
cuando no quise más mentir
lloré en silencio.

Amor, no puedo verte, yo necesito amarte.
Amor, no puedo verte, yo necesito amarte
sólo una noche… sólo una noche más,
sólo una noche… sólo una noche más.

 

DESPUÉS DEL LLANTO

(Para Álvaro Martínez, con un abrazo.)

Los estúpidos salieron
a ver como es el sol de febrero
y el arco iris se vio abatido
ya parece el corazón mío.

Quiero verte bien una vez,
en el mundo se están muriendo.
Qué triste estás, ¿y si probás
que tus ojos no sigan sufriendo?

Amando, amando lejos
hasta alcanzar un cielo abierto.
Pasa de nuevo el tiempo amargo
como en la noche esos perros vagos.

Quiero verte bien una vez,
en el mundo se están muriendo.
Qué triste estás, ¿y si probás
que tus ojos no sigan sufriendo?

Quiero verte bien una vez,
en el mundo se están muriendo.
Qué triste estás, ¿y si probás
que tus ojos no sigan sufriendo?

Que tus ojos no sigan sufriendo…
Que tus ojos no sigan sufriendo…

EL TIEMPO

Hoy me quiero emborrachar de a poquito,
no es porque me haya dejado, es por tranquilo,
el licor en tiempos de guerra suele caer mal.

Si me pongo a juntar los trozos de lo vivido,
es inútil, vuelven todos sus ladridos,
“La dama y el vagabundo” siempre acaban mal.

Pero en plan de confesarse, compañero,
no quiero recordar su nombre ni los rulos de su pelo.
Sólo espero que haga todo lo que tiene que hacer… el tiempo.

Hoy me quiero emborrachar, con mis compadres.
Si no están, pongo en uso fórmulas tales como:
un clavo saca a otro clavo que se te clavó mal…

Pero en plan de confesarse, compañero,
perdidas en algún estante guardo sus cartas en mi ropero.
Sólo espero que haga todo lo que tiene que hacer… el tiempo.

 

DECIRLO, ESTÁ DE MÁS

(A Juan Carlos, Lidia, Marcelo y Paola. Con todo mi amor.)

Para que dejen de ser semillas las lecciones de amor.
La canción de los carnavales que ya no van a venir.

Ella no pudo avisarle que se iba
a último momento siempre algo falla.
Invirtieron todo en dos semillas de lecciones de amor.
Ella le dejó todo lo que tenía.

Él no pudo aguantar más sin tenerla
y se metió en problemas con la vida.
Viajaría un tiempo largo en lo que lo dejara más cerca
y se fue a buscarla enseguida.

Solo encontró, cuando llegó,
lo que había guardado de ella en su corazón.
Y regresó, por fin regresó
para que dejen de ser semillas,
para que dejen de ser semillas las lecciones de amor.

Ella, decirlo está de más, lo acompaña en todo.
La recuerda hasta cuando se arregla la camisa.
A él traje de héroe no le va de ningún modo
pero sonríe de costado cuando le hablan de la vida.

Me regaló, me regaló
el manual de las agallas que te sacan del dolor.
Y me robó, de forma vil,
la canción de los carnavales,
la canción de los carnavales que ya no van a venir.

Solo encontró, cuando llegó,
lo que había guardado de ella en su corazón.
Y regresó, por fin regresó
para que dejen de ser semillas,
para que dejen de ser semillas las lecciones de amor.
La canción de los carnavales que ya no van a venir.

 

ALAS DE CARBÓN

(A los pibes de La Noche de los Lápices, con las mismas utopías y contra la misma barbarie.)

Era tan, tan temprano.
Eterna adolescencia.
Sueño de un mundo que no pida permiso.
Pesadillas como iglesias.

¿Por qué todavía no salió el sol?

Longevo corderoy,
pupitre con llagas.
La Plata fundida en fuego rebelde.
Cipayos como dagas.

¿Por qué todavía no salió el sol?
¿Por qué todavía no nos salió el sol?

Cuentan que cantan los grillos de la Moreno y la Rocha
que anoche bajando escalones forjados a cielo y bandera
veinte pájaros libres, sin llanto ni brochas,
pintaron con sus alas de carbón, la primavera. La primavera.

Era tan, tan temprano.
Eterna adolescencia.
Trincheras florecidas, los abrazos…
después llegó la ausencia.

¿Por qué todavía no salió el sol?
¿Por qué todavía no nos salió el sol?

Cuentan que cantan los grillos de la Moreno y la Rocha
que anoche bajando escalones forjados a cielo y bandera
veinte pájaros libres, sin llanto ni brochas,
pintaron con sus alas de carbón, la primavera. La primavera.
Pintaron con sus alas de carbón, la primavera. La primavera.

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