Letras del disco Angina de Verso

PASO, FREUD

Me eduqué en una academia
de parias y cantores,
exiliados interiores,
bichos raros, vida bella.
Confieso que he sufrido y en las últimas mil horas he pedido mil perdones.

Herejía al por mayor
por parte de padre.
“El peronismo es un dolor, vieja”.
Esos temblores germinales
cuando los seguía la poli y yo jugaba a ser un niño, las mañanas en la escuela.

No, no, no puedo herir el corazón
en tiempos cada vez más bemoles.
No aguanto más, tendré que salir,
desde que mi Ángel de la Guarda se mudó a Madrid.

Cerril el camino
creciendo en Lexotandil,
artesano del destino,
luego vine a nacer aquí.
Chusmeaban los pusilánimes, “ahí va el hijo del bastardo amor, el hijo del pecado”.

¡Vade retro, Satanás!

No, no, no puedo herir el corazón
en tiempos cada vez más bemoles.
Sobre el diapasón, las manos rotas;
banderas de melancolía y nuestros santos perdedores.
Particular menage à trois,
a mi zurda y a mi diestra dos ladrones.

 

MÚSICA DE ENERO

La morocha esta vez dio las cartas de nuevo
y el frío desconsuelo liberó los huesos de los dos.
El fantasma, otra vez, de un fantasma antiguo
dejó sin abrigo aquella habitación sin sol.

El corazón se le hizo bandera
y al llegar la primera hora estalló.

El faro en la ventana era una vela afónica en esa madrugada
de besos y ella, de sombras y yo.
La lluvia fiel aliada y la música de enero en esa pena ahogada.
¡Qué suerte! El pasado esta vez fue peor.

Ya no hay flor, no hay andén y cubrió la marea
las estatuas, las piedras, dioses conservados en smog.
Había vino mediocre, una guitarra y el pobre
mal ladrón de las canciones que el cantor le dedica a su amor.

El corazón fue su hechizo y condena,
una buena madera era pero dudó.
El faro en la ventana era una vela afónica en esa madrugada
de besos y ella, de sombras y yo.

La lluvia fiel aliada y la música de enero en esa pena ahogada.
¡Qué suerte! El pasado esta vez…

YO TAMBIÉN

Tus ojos, luz de rincones oscuros,
tu lengua empapa hasta los desiertos,
en tu tiempo solo caben los segundos,
cicatrices que me cortan el aliento.

Tu vida es un juego de palabras
que no riman ni siquiera con tristeza.
“Corazón” casi nunca es programada
en tu crucigrama de certezas.

Siempre odié las canciones que ya saben.
Escribía inteligente audaz y cruel
y hoy convertido al terrorismo de lo cursi:
“no me extrañes, por favor”. “Yo también”.

Aprendices de los deslices prohibidos,
deshicimos el dolor con cuentagotas.
Sabe a rico el problema con gemidos,
¿Qué me pasa?, que me gusta, ¿se me nota?

Siempre odié las canciones que les cuento,
las de “muero por ti”, las de candores.
Hago cursos a distancia de bolero
ahora que paso mis días en amores.
Pierdo mañas y puntos cardinales
hoy que sufro el mal de amor de los galanes.

Siempre odié la canción comprometida,
escribía para no “morir de pie”.
Creo que me sorprendió una despedida, diciendo:
“no te vayas, por favor”. “Yo también”.
Ay, qué castigo del dios de las despedidas:
“no te vayas, por favor, o moriré”.

DIARIO PÚBLICO

(La terminó, con su media hermana la música, maravillosamente, Gabriel Ferrer.)

Trae de regreso la creciente densa
naufragios que otros tiempos se han llevado.
Caras duras ajustadas cada año,
ruidos enteros que maltragan los geriátricos.

Angelitos pervertidos de Eva y Adán.
Vírgenes sudarios, horizontes del poeta.
La estrategia de chocarte en esa ochava.
Televisor carnívoro, terrones por payanas.
El llamado perentorio sin respuesta.

Chaparreando la sequía del paraguas de tu boca
deliciosos jugos de jerez y bolas de coca.
Las puertas y ventanas de mi alma se golpean.
Las puertas y ventanas de mi alma de par en par.

Lleva de regreso un recuerdo nuevo,
naufragios que otros tiempos han traído,
duelos a muerte que ganan los muertos.
“No te vayas por favor”, son sorprendidos

por asalto, los altoparlantes de un aeropuerto.
La violencia de estar juntos ensayando pantomimas.
Corruptas consonantes en tongo con diptongos.
Osadía de los muebles roídos de nosotros
cuando, porfiada, la noche se muda al día.

Chaparreando la sequía del paraguas de tu boca
deliciosos jugos de jerez y bolas de coca.
Las puertas y ventanas de mi alma se golpean.
Las puertas y ventanas de mi alma de par en par.

Los candados boquiabiertos que no cierran
las cuentas del mercado, ni el fiado del bar.
Las puertas y ventanas de mi alma se golpean.
Las puertas y ventanas de mi alma de par en par.

CHARCO

Comparsas rabiosas ardiendo al borde del sol,
el botija desgarbado desgranando su tambor.
Melancolía en los puertos, ni los restos del ayer.
Barrio pobre, cobre ciego, ensaya un atardecer.
El río plateado nos divorcia con macanas,
esperame en tu cordón, mi princesa suburbana.

Rojo y negro, sangre y dolor,
barco y fuego, sur del corazón.
Niño, viejo, acierto y error.
Hoy nos vemos, esquina pasión.

Cementerio de los que no nacieron,
compañeros de la desesperación.
Que se despierten los anestesiados,
barro seco que la lluvia olvidó.

A ese oro dormilón imita el empedrado,
resignándose a lo peor el caucho de sus tamangos.
Y cuando se esconde el día, acodado al mostrador
un marino escupe cuentos, plata, aplausos sin timón.
Por la patria del trovador unos tipos se trenzan,
acaba la discusión cuando cantan las sirenas.

Rojo y negro. Carne y traición,
condimentos pa’ nuestro amor.
Loco y cuerdo, silencio y canción.
Tranco lento, el del febo en un camión.

Rojo y negro, volveremos un febrero… ¡volveremos!
Rojo y negro, volveremos un febrero… ¡volveremos!

 

QUEBRADA DE HUMAHUACA

Espesura, miro derretido,
derretido hacia adentro.
Lengua partida. Quebrada de Humahuaca.

Cuatro paredes de madera.
De madera, muro hacia adentro.
Viejo, también, en paredes nonatas.
Pena eterna. Esa soledad.

Triste, esa belleza quebrada.
Pesa tristeza. Grieta en libertad.
Dejalas, dejalas, Quebrada de Humahuaca.

Tanto sé del viento y de la lluvia.
De la sed de mil desiertos.
Lengua partida. Quebrada de Humahuaca.

Sé mucho de la vida
y nada, nada de la mía.
Colmenas de luz. Cascadas de oscuridad.

Triste, esa belleza quebrada.
Pesa tristeza. Grieta en libertad.
Dejalas, dejalas, Quebrada de Humahuaca.

 

GLOBALIZATION

(La anteúltima esperanza del poder)

En los telos de Magroalmagro te despiertan
los perros ladrando afuera, luna de miel con pelela,
con Pelé la gente buena,
¡qué caretas!

Niños de familia pidiendo a gritos
que los milicos de Fujimori desalojen a los bárbaros
como sea, como sea, como sea…

Y que ponga un poco de orden por ahí, ¡qué joder!,
¿no querían democracia?
Den las gracias.

Matan al hijo de un presidente, total… del presidente.
¿Qué?, ¿del presidente?, ¿entonces yo?, ¡qué revientes!
Y apretar los dientes.

Qué oscuridad en el día.
La noche que me quieras, ¿qué me quedará?

Luca es la nueva cara de ginebra Bols
y el Che Guevara está divino, Divino Buenos Aires…

Carrasco te sacó el casco,
dan cada vez más asco los cacos
de guantes cada vez más blancos (parcos, barcos)
cascos blancos…

Y Paul Mc Cartney y Bill Gates en un lunch a beneficio de los chicos de los chicos del tercer mundo, del tercer milenio.
Por los perros, los pingüinos, los ositos, las ballenas
y las nenas embarazadas de pena:
son drogadictas, enfermas, pobres, ¡guerrilleras!

¡Mundo de mierda! ¡Mundo de mierda!
¿Quién se acuerda de cambiarlo?
como sea, como sea, como sea…

¡Mundo de mierda! ¡Mundo de mierda!
¿Quién se acuerda de cambiarlo?
como sea, como sea, como sea…

SAN FERMÍN

La vida trajo este dolor
guardé mis cosas sin valor
a paso lento.

Ahora me queda la traición
y el egoísmo que arrasó
con tantos sueños.

Los años fueron de verdad
y ya no importa explicar
nada de eso.

Acorralado en San Fermín
cuando no quise más mentir
lloré en silencio.

Amor, no puedo verte, yo necesito amarte.
Amor, no puedo verte, yo necesito amarte
sólo una noche… sólo una noche más,
sólo una noche… sólo una noche más.

La vida trajo este dolor
guardé mis cosas sin valor
a paso lento.

Ahora me queda la traición
y el egoísmo que arrasó
con tantos sueños.

Los años fueron de verdad
y ya no importa explicar
nada de eso.

Acorralado en San Fermín
cuando no quise más mentir
lloré en silencio.

Amor, no puedo verte, yo necesito amarte.
Amor, no puedo verte, yo necesito amarte
sólo una noche… sólo una noche más,
sólo una noche… sólo una noche más.

 

DESPUÉS DEL LLANTO

(Para Álvaro Martínez, con un abrazo.)

Los estúpidos salieron
a ver como es el sol de febrero
y el arco iris se vio abatido
ya parece el corazón mío.

Quiero verte bien una vez,
en el mundo se están muriendo.
Qué triste estás, ¿y si probás
que tus ojos no sigan sufriendo?

Amando, amando lejos
hasta alcanzar un cielo abierto.
Pasa de nuevo el tiempo amargo
como en la noche esos perros vagos.

Quiero verte bien una vez,
en el mundo se están muriendo.
Qué triste estás, ¿y si probás
que tus ojos no sigan sufriendo?

Quiero verte bien una vez,
en el mundo se están muriendo.
Qué triste estás, ¿y si probás
que tus ojos no sigan sufriendo?

Que tus ojos no sigan sufriendo…
Que tus ojos no sigan sufriendo…

EL TIEMPO

Hoy me quiero emborrachar de a poquito,
no es porque me haya dejado, es por tranquilo,
el licor en tiempos de guerra suele caer mal.

Si me pongo a juntar los trozos de lo vivido,
es inútil, vuelven todos sus ladridos,
“La dama y el vagabundo” siempre acaban mal.

Pero en plan de confesarse, compañero,
no quiero recordar su nombre ni los rulos de su pelo.
Sólo espero que haga todo lo que tiene que hacer… el tiempo.

Hoy me quiero emborrachar, con mis compadres.
Si no están, pongo en uso fórmulas tales como:
un clavo saca a otro clavo que se te clavó mal…

Pero en plan de confesarse, compañero,
perdidas en algún estante guardo sus cartas en mi ropero.
Sólo espero que haga todo lo que tiene que hacer… el tiempo.

 

DECIRLO, ESTÁ DE MÁS

(A Juan Carlos, Lidia, Marcelo y Paola. Con todo mi amor.)

Para que dejen de ser semillas las lecciones de amor.
La canción de los carnavales que ya no van a venir.

Ella no pudo avisarle que se iba
a último momento siempre algo falla.
Invirtieron todo en dos semillas de lecciones de amor.
Ella le dejó todo lo que tenía.

Él no pudo aguantar más sin tenerla
y se metió en problemas con la vida.
Viajaría un tiempo largo en lo que lo dejara más cerca
y se fue a buscarla enseguida.

Solo encontró, cuando llegó,
lo que había guardado de ella en su corazón.
Y regresó, por fin regresó
para que dejen de ser semillas,
para que dejen de ser semillas las lecciones de amor.

Ella, decirlo está de más, lo acompaña en todo.
La recuerda hasta cuando se arregla la camisa.
A él traje de héroe no le va de ningún modo
pero sonríe de costado cuando le hablan de la vida.

Me regaló, me regaló
el manual de las agallas que te sacan del dolor.
Y me robó, de forma vil,
la canción de los carnavales,
la canción de los carnavales que ya no van a venir.

Solo encontró, cuando llegó,
lo que había guardado de ella en su corazón.
Y regresó, por fin regresó
para que dejen de ser semillas,
para que dejen de ser semillas las lecciones de amor.
La canción de los carnavales que ya no van a venir.

 

ALAS DE CARBÓN

(A los pibes de La Noche de los Lápices, con las mismas utopías y contra la misma barbarie.)

Era tan, tan temprano.
Eterna adolescencia.
Sueño de un mundo que no pida permiso.
Pesadillas como iglesias.

¿Por qué todavía no salió el sol?

Longevo corderoy,
pupitre con llagas.
La Plata fundida en fuego rebelde.
Cipayos como dagas.

¿Por qué todavía no salió el sol?
¿Por qué todavía no nos salió el sol?

Cuentan que cantan los grillos de la Moreno y la Rocha
que anoche bajando escalones forjados a cielo y bandera
veinte pájaros libres, sin llanto ni brochas,
pintaron con sus alas de carbón, la primavera. La primavera.

Era tan, tan temprano.
Eterna adolescencia.
Trincheras florecidas, los abrazos…
después llegó la ausencia.

¿Por qué todavía no salió el sol?
¿Por qué todavía no nos salió el sol?

Cuentan que cantan los grillos de la Moreno y la Rocha
que anoche bajando escalones forjados a cielo y bandera
veinte pájaros libres, sin llanto ni brochas,
pintaron con sus alas de carbón, la primavera. La primavera.
Pintaron con sus alas de carbón, la primavera. La primavera.

Agradecimientos del disco Angina de Verso

HOJA DE RUTA

Ya tenés las doce fotos del naufragio de nuestro Costa Concordia en tus manos. En ninguna aparece Francesco Schettino. Sólo El Cancionero, Los Estilistas, sin fuegos de artificio ni aires acondicionados. Dijo Lolo Micucci: “somos escribidores de canciones”. Le agregaría: “en banda”. Cantautores rock argentos, sólo eso. No es poco. Y este, un ensayo de glosario de las canciones de la vida, un Greatest Hits que barre desde aquellos noventa de mecha -y fríos como un híbrido- a estos días de emoción y, nuevamente, asfalto. Canciones de una colección a la que se le perdió la difícil. Canciones que sacan pecho alborotadas, desprejuiciadas hasta lo tóxico. “Ruedas salvajes” de tinta y sangre “caminito a Ultramor. Demostraciones eternas, grabaciones de un fin de semana, viajes, Tandil, Entre Ríos, Quequén, Mar del Plata, Europa, Malos y Buenos Aires. Braceando, el mes anterior, el último antes de la primera cuarentena de años y en la mano las botas de lluvia que compré como alpargatas, me uní a la barra de sobrevivientes del Costa Concordia para terminar un disco de trabajo largo. A fuego lento. Con respiros. Meses silenciosos. Cautela para cortar. Aunque en montaña rusa… Archivado el primogénito “Intenso” pero no tanto, salen a la cancha los flamantes sonidos -pero no tanto- bajo la tutela co-productora de Juan Esteban Mramor y Fernando Panfil.// Haciendo historia, las juntadas pre-post-disco-debut se craneaban y se producían en la “Quebrada de Humahuaca”, en la sala con mística de Ernest Ferioli (¿saben de la generosidad de ese muchacho? Cada vez que voy allí respiro música y rock; y -ahora- no exagero). Continuamos en lo del Profesor Perico, luego en la Chiclana de Mirtha, en Caballito casi Flores o donde fuera. Así, los viejos y heridos rulemanes empezaban a pedir aceite fresco de beber. Los lunes post-guerra eran Leo Noriega y su bajo. Los martes de Flor Viceconte y Gaby Ferrer con sus violas, los miércoles Nati Galik y Ale Alfaro batiendo cueros. Alentador, por supuesto. Salvo algunas semanas que caminaban apuradas, que corrían, el resto de las de septiembre, por suerte y para charlarlo, sobre todo los jueves, nos encontraban dentro de las canciones, familiarizándonos con cables, monitores y zumbidos. Los viernes quien sabe.// El puntapié inicial de la segunda era de este trabajo hecho y deshecho entre compañeros se organizó un sábado, 09:00 AM, en la Vuelta Cambota de la Casa Roja con Juanchi (new team-mate in black and white) y el Chino. Labor en penumbras y aprendiendo los botones. Aunque, en realidad, creo, todo empezó aquella tarde del verano de 2008 cuando llegó Juanchi. Cuenta la leyenda que Charly García y Pedro Aznar invitaron al gran Roberto Sánchez para su “Tango 4”, él entró al estudio, vio una foto de Prince en la pared y exclamó: “¡Little Richard!”. Ok, eso es lo que me dije esa tarde de 2008 -creo- cuando lo vi entrar a Juanchi: “¡Fito Páez!”. Pifié en algo importante, les paso a contar: sí, era una enorme promesa joven que venía del interior como Rodolfo. Además, un enfermo por las maquinitas, los plugins, los Nuendo’s, los Pro Tools… ¡un fierrero! Y sí, tenía sueños de rocker. Pero lo que lo hacía distinto del rosarino era que podía llegar a ser mi amigo. Tocamos un tiempo. Comenzamos a demear la historia, a empatar… Logró motivarme para que me aleje del retiro, de mi último disco de rock y todas esas cosas. (Para “Angina de Verso” fuiste indispensable, Comandante).// Con el impermeable Fernando Panfil la seguimos en Chacarita, donde comenzó a inflamarse su amada, la Telecaster roja, envidia de Keith. Otro reflejo de licor y magia. Genios de medias canciones. Fer es un hombre de gran creación y concentración. Ensimismado para afuera. Un niño que festejaba con risas cuando lograba arrancarme un poco de desfachatez. Talento inmenso para el arreglo, para la viola y la voz. Un lujo como pocos haber remado juntos en el naufragio. Estas instantáneas te deben, sobre todo, haberles sacudido el polvo y devuelto la vida.// Nos mudamos a la Fragata de Caballito de El Seba Bergalio, “El capitán de su calle. El Seba toca y toca, organiza, sonidea, arma y convida. Brinda su techo mientras afuera llueven bulones y piedras. Losa de cuatro cuerdas-ruedas. Se pone la camiseta y es el paso a paso del campeonato. Baile con pierna fuerte. Un monumento.// Allí, junto a Augusto MÜller (el que llevó a Los Beatles a tocar a The Cavern pero sin Los Beatles. Manager en potencia y capo) y Martín Tincho Schmith (buen escuchador y tocante), desprendidos como nadie, nos entendieron y atendieron como a reyes en desgracia, con elegancia. Yerba-mate, tinto, Cristal, Aloe vera.// Luego volvimos adonde nunca habíamos estado (¿?)… En la Concordia de Diego Perichón, Juanchi y los demás, termas de estudio, ríos de entrecasa, “arrancamos ya brindados”. Estuche roto, sonando zarpados. Juan, serio, con timming de grabación.// Pablo La Sorna Ferrer, el metrónomo del aire, el corrector del tiempo. Antebrazos poleas. La base se basa en su reloj de muñeca y tobillo, ese que edita los momentos más entrañables y nos aleja del olvido. Líbero, doble cinco y pivote. Columna cerebral y amistad.// Diego Perichón, un “Charco” que nos unió. Hermanito raíz, gran intérprete de mis canciones. Uno de los que dice como quisiera. Me acompañaste en el momento en que lo necesité. Unidos por el pasado y el futuro, infinitamente.// Marta Cot nos alentó con hospitalidad, buenas charlas y comidas calientes. Por si fuera poco, me honró usando algunos textos del “Undertango” para sus obras. Gracias.// Charly Ajeno López Olivera, Dr. Drum, bata maqueteadora, emparchando todo, coro, estrella brillante, siempre listo y óptimo.// Juan Pablo Bendito García, a media voz nos abrió las puertas de su bunker. Las cosas claras y mucha paz. También, puso una viola salvavidas y enderezó arreglos en los caños.// La Maqui y el Mati -por aquellos días en camino-.// Santiago Butto, “El Artista Antes Conocido como Sebastián”, el Tigre energético.// Con Lolo Micucci, alma pariente, entre “Alas de carbón”, garabateamos primaveras de La Plata. Gracias por las páginas anteriores: el dylaniano “Con lujo de detalles”, el épico “Montón de gente”; y una participación en el -ojalá- merecido tributo al maestro Moris, que se quedaron a vivir en su obra y mi vida.// Marcelo Barlaro y sus muchachos de Barna encendieron las brasas de “Yo también”. “¡Hagamos una banda por internet!”. Hubo fuego por ahí.// Sol Aravena, la muza con luz, completó la de Benedetti. Lujo.// Ferrina, amiga del Sol y de la Luna, las voces en “Decirlo…”. Te recuerdo por buena mina, generosa y talentosa. Besos desde el Cono Sur.// César Negro Castillo, hiciste bailar a nuestros dioses y diablos en la quebrada del norte. Predisposición y risas.// Martín Mechi Messina, las más lindas guitarras que vi. Gusto de mi gusto. Toque inconmensurable.// Diego lo invitó al Uru Fagián a tocar la batería en “Charco” y él lo enalteció. Después, acercó a las voces murgueras, que se probaron las ropas de los Adoquines Enterrados, y todos dieron su pulso contagioso para que el rojo y negro volviera a festejar.// Pepe Cambria metió la voz cuyana pasional en “San Fermín”, y junto con él un gracias a Ale Choco Alfaro, el médium. Por los “Gatos negros”, Del Cielito, la Bersuit, por el Aguante, por la cumbia argentinaontheroad.// Gastón Barbieri, por el fueye que me arañó el corazón después de una ardua jornada y un conejo al estofado.// Súper Agustín Insausti, campeón desenchufado, gran cantante y pianista, potencia mundial, director de orquesta.// Emanuel Mautone, toca bueno, piensa bueno.// Fernando Bombini, paso sutil y armónico.// Gonzalo Zabalúa, el intérprete, fuerza bruta blues.// Marcos Gowda, contundente delicadeza.// César López, por la guitarra, varias veces.// Juan Martín Pepo Marcone, lógica y logística.// Leo Noriega, por ver el bosque.// Todos en La Púa, en especial, al Killy, único free-pass.// Desde la trinchera del compañerismo y las perillas vivas, Marian Gómez Tolosa, acomodó los furcios a fuerza de cariñopuro.// Diego Techeyro, que nuevamente metió un bajo en un tema y luego quedamos lejos para coordinar. El mejor bajista del mundo.// Mónica Stolkartz, que me entrenó con muchísima paciencia e inclaudicable pasión por la profesión.// Andrés de Contedrum, donde empezamos las batas.// Alejandro Belmonte, por su Lomas de Zamora con estudio y estilo.// Javier Zubizarreta, laburo y buena onda.// Federico Elías, por el intento exitoso de calcar en partituras las armonías de los intuitivos.// José Teixido, cerca y echando una mano.// Ramiro Gómez, mira militante. Machacó la foto en directo que grita detrás del acrílico.// Triciclo Films.// Juancho Domínguez, que con su lente sónico disparó las diapositivas del concreto más de una vez.// 4 Sentidos Producciones, por las buenas fotos de prensa.// Gabriel Ferrer diseñó el verso de la angina en una ciudad bombardeada y mucho, tanto, muchísimo más. Millones de gracias, brother, decírtelo no está de más.// El multifacético Roberto de Arte Disc impactó el trabajo con calidad.// La coordinación del salvataje estuvo a cargo de Matías Solana, que mezcló los tantos, fue el Dios del Sonido. Con él están de luto los oídos absolutos. Perdón por tanta carta desesperada.// El Master Mauro Tarelli, un viejo diplomático conocido de otras costas con urgencias, limó las asperezas entre los botes y la noche.// Ediciones de Diciembre.// Loshe Music.// Gracias a todos por tallar el mascarón de proa que no sucumbió en el desastre.// Éstos, los trajes de gala aún húmedos de Los Augustos.

EL COMBUSTIBLE DEL CRUCERO

Dedicado a la memoria de mi viejo, Emir Amadeo Márquez. El mejor papá del mundo. El hombre más sabio que conocí. El único hombre incorruptible. El que se fue a volar para siempre entre sueños, luchas y amor. Que, estoy seguro, me dejó un mundo mejor. Que me enseñó mucho. Que lo extraño tanto. Que lo amo más. Cada día más.

Marta Testa, madre mía, te debo la vida y te devuelvo una caja de fósforos… Gracias por ser mi vieja. Amor eterno.// Nefi, Ángel de la Guarda, hermana de mi alma. El día que decidas no ser feliz, avisame, así quemo lo que quede del mundo. Espejo total. Lo que no pude, vos sí. Mi orgullo. Sin ustedes tres, y porque seguimos siendo cuatro, esto no hubiera sido posible.// Lore, por ser el amor que elijo cada día, por ser mi compañera de batallas codo a codo contra molinos de viento y lo que haya enfrente. Por bancarme, apoyarme y aguantar los llantos que guardo desde hace años en silencio. A su familia de buena gente, a la que quiero mucho, Pedro, Norma, José Luis, Héctor, Lili, Kari, Adri.// Magoo, el Ruso del Mono, Paco Lucena bonaerense, lealtad que no deflexiona, alegría inteligente. Todos los días, cuando cenemos, abriremos la botella más cara aunque yo no pueda.// Loshe Devouassoux, compinche Malinche, mecenas de mis locuras. Mucha emoción compartida para tan pocas letras. Los mejores deseos para tu vida con besos newmísticos.// Gabriel Chino Ferrer, de Sur Candela, por el laburo en este disco. Copiloto en las tormentas que venían más bravas. Por la hermosa versión de “Plegaria ronca”. Por las noches guitarras y las músicas espalda con espalda hasta la eternidad. Hermano que me dio la vida.// Cristian Vasco Goicoechea, mi ex-pato, por tu unión-amistad verdadera, tu contención, tu Mar del Plata, tu “necesito una versión murguera de ‘De la Plaza’ para Teatro por la Identidad” (esa que hicimos junto a los surcandelos, Juanchi, Diego y Charly).// Petro Pereira, compadre y compañero con mayúsculas, reservorio afectivo, desván de mi casa de pequeño, me honraste y emocionaste cantándome y contándome el significado que le habías elegido a la canción de Tabaré Cardozo y las historias y vivencias de los luchadores que estaban entre nosotros aquel día divino en la Santa Cruz; Juli y l@sPereira’s, especialmente, mi ahijadita María Betania.// Los fans más “cortos”: Josefina y Beta Pereira, Franco Fontau, Valentino y Thiago Fionda (futuro ahijadito), Alma y Ciro Sposaro.// Mirtha Levano, de Lima al Luna Park. A corazón abierto, dejaste un mundo en suspenso por cuidar de los míos.// Pablo Ferrer, porque seguimos girando y disfrutando del viaje juntos como el primer día pero mejor, más añejos.// Mónica Yulita, leona protectora de los sueños de l@s chic@s.// A mis compañeros de la DGLIM: Nico, Edu F., Leo, Alexis, Carlitos M., Noe, Gaby, Celes y muchos más, día a día.// Fatty Trujillo, Rocker del Puerto y las Mareas; y la banda más loca de Quequén. Buenas épocas que volverán.// A todos los amigos de Tandil. A Juan Larraburu, que me quiso llevar a tocar allá. Nadie es profeta…// Leo Dameno y Marianela Constantino de La Máquina de Impedir Producciones, que idearon, dirigieron, filmaron y editaron el cortometraje “Mil años intensos” para el disco anterior.// César Clementino, por lo compartido.// Marce Dero, soporte permanente.// Marky, por acordarte de aquella vieja nana y por tus canciones de esperanza.// Los Caniches de Perón.// Para Álvaro Martínez Cacciola es “Después del llanto”, con un abrazo.// Nati Galik, altas performances de códigos de amistad.// Flor Viceconte, pentagramas viajeros.// Lore Agui, Challone, Las Crocitta’s. Las Fermín.// A mis primos que me apoyan y alientan, particularmente a Caro Peyrano, por estar, por las palabras de aliento después de La Palestra.// Todos en mi gira europea: Marcelito Barlaro, para vos y los tuyos hice “Decirlo está de más”. Sir Robert de Londres y Sole, calor en la neblina. Sam Orlich, por el micro guerrero y ese Madrid que resiste. “Cuéntame cómo pasó”. La foto que no salió de Imanol. Los pasos detrás de Juan Echanove. El tipo ese en casa de Joaquín. Las viejas esas en casa de Joaquín. El mozo que se enojó cuando en un cóctel rompí copas. Sandra Frechilla, a mil. Silvia Arredondo, amigaza de mi hermana; y David Rodríguez, buenas discusiones pasadas por cañas. Adrián Luppi y Vicky Conti, una tarde de risas con resaca. Pablo Buratti, Roxana Dorado y Casandra, fideítos de domingo y hogar dulce hogar. Al portero hincha del Aleti. Madrid, Toledo, Barcelona, London. Metros, trenes y aviones.// Cristian E. Vitale, por los encuentros pamperos y la palabra; escritor y cantautor de los de endeveras.// Leonardo Peluso, por los años y por acercarle “Intenso” a un intenso cinco (5).// Luciano Bottesi, por Lanús con lluvia a mares, con dos motos llenas y el cachet pago.// Juan Bonaudi, caballero uruguayo.// Juan Pablo Bidegain, sonido iluminado de imaginación.// Claudio Rueda, por las fechas que no hicimos.// Walter Marini, amigote de la Revista Sudestada.// Daniel Ballester, mentor de “Pedacito de cielo” (La Voz de Las Madres, AM 530).// Ken Marteinz, poeta grunge.// Caro Dinatale y todos en El Club. Especialmente, al goleador, Gustavo Bustamante. Tenemos un lugar.// Juanchi, Fer, Pablo, Seba, Agus, Augusto M., Chino, Tincho, Ema, Gonza, Ioana Pavka (Ioio) -telas con arte-, porque verseamos y volvimos hermoso un día difícil.// Quienes se fueron pero están… La Tatá, que se llevó los rezos. El Dr. Pelelo, Compay de Villa Madero. Mariano Pagés, rockstar con corazón. Teto Molina, El Anfitrión. Gastón Serantes, alegría y garra, nos empezábamos a conocer y partiste rápido. El Flaco, Luis Alberto Spinetta, por dejarnos la belleza. La Negra, Mercedes Sosa, por la tierra en la voz. Roberto Sánchez, Sandro, por el rock and roll y la seducción. Néstor Kirchner, que vino a cambiar el destino negro de la patria por otro lleno de alegrías y futuro, que hizo realidad tantas reivindicaciones postergadas de justicia, independencia y soberanía. Desde niño creí que no viviría para verlas.// Quienes alguna vez fueron a alguno de mis recitales o leyeron estos puemas; y aunque hayan pedido que le devuelvan el costo de la entrada, quizás en un rincón se emocionaron, rieron, cantaron o se mofaron o aplaudieron. Sintieron.// Tantísimos grandes amigos y compañeros que se interesan por mis escritos y melodías. Por nuestras nuevas, viejas, recicladas y, siempre, canciones. Que van del rock a los folklores y sólo paran en las esquinas de los desafinados felices y las palabras de más.// Aquellos de quienes me olvido mientras escribo estos saludos.// Que no pasen tantos años para el próximo. Ha sido un placer. Dicho lo antedicho, cómplices de cada nuevo sendero: ¡Salud, Amor y Música Popular!

Augusto

(Con besos y abrazos, desde algún lugar del mar con cielo que quede más cerca de él.)

Noviembre 2012.